Historia


Crecimiento demográfico.

Durante el siglo XVIII Checa experimentó un notable crecimiento de su población, que se hallaba estancada en 102 vecinos a principios de siglo y pasó a 148 vecinos en 1749 (Ensenada). Este crecimiento fue aún más importante en la segunda mitad y, sobre todo, en el siglo XIX, pues en 1845 Checa tenia 328 vecinos (1.202 habitantes), que vivían en 380 casas (Madoz).

En esta cifra permaneció estabilizada su población hasta alcanzar 1.318 habitantes en 1877 (537 varones y 781 mujeres), pero su población de derecho se elevaba a 1.686 habitantes (863 varones y 823 mujeres) algo más que la mitad que Molina de Aragón, que por esas fechas sólo tenia 3.008 habitantes, constituyendo en ese momento, tras rebasar a Alustante, la segunda población de la comarca.

Se produce, por tanto, entre 1750 y 1890 un notable crecimiento poblacional, que lleva al casco urbano hasta sus límites actuales, con el alargamiento de la calle Larga y la completa edificación a uno y otro lado de la calle Baja del Río, al aproximarse la cifra de población a 450 vecinos.

En 1900 era 1.248 habitantes la población de hecho y I. 7561a población de derecho, teniendo como explicación la diferencia la cifra exacta de emigración temporal, ya que el censo se realizaba a fecha 31 de diciembre. Checa se encontraba en el puesto II por sus cifras de población dentro de la provincia, solo superada por las cabezas de partido judicial y con un vecindario similar a Horche o Maranchón.

Desde esa fecha en 1910 y 1920 bajó la cifra de población, dadas las limitaciones del término y de las actividades productivas para mantener tanta población. De facto a fines del siglo XIX se produce un curioso proceso de emigración a la República Argentina de varias familias sin tierras, impulsado éste por Manuel Morencos López-Pelegrín que tenía allí una gran posesión, además de la ya tradicional emigración estacional, que movía cada año a 380 hombres a marchar a Andalucía de pastores o para trabajar en los molinos de aceite en los montes sorianos y del Pirineo aragonés para hacer carbón.

En 1930 Checa mantiene una población de solo 930 habitantes de hecho y 1.394 habitantes de derecho, habiéndose incrementado a 449 el número de viviendas o casas. Seguía siendo la tercera población detrás de Molina de Aragón (2.629 habitantes) y Maranchón (1.858 habitantes), aunque ya era notable la crisis agrícola y pecuaria.

El desarrollo urbano de Checa está jalonado en el siglo XIX por tres series de hechos o circunstancias:

* La creciente importancia de la villa, de la mano de personas insignes e ilustres.

Con la toma de Molina de Aragón por los franceses en noviembre de 1810, la población vio incrementado su número con numerosos refugiados. Herreros y oficiales de las fábricas de hierro establecieron armerías y fábricas de fusiles, que armaron la división de Villacampa y el batallón de Molina. Los franceses incendiaron las ferrerías de Cobeta, Garabatea y Peralejos, librando batalla en Checa el 31 de enero de 1811. Tres batallones al mando de Villacampa, establecidos a la entrada del pueblo y cercados contiguos, se batieron contra 3.000 franceses, que dueños de la mayor elevación que domina el pueblo, entraron en él, provocando la retirada de los patriotas a la sierra, dejando una docena de muertos.

Es incierto que en Checa se publicara un periódico durante la guerra de la Independencia, se fabricaban como en las otras fábricas de hierro reconvertidas fusiles potenciadas por la Regencia. Por aquellos años era Francisco López Pelegrín, abogado, que estuvo como Diputado en las Cortes de Cádiz, su vecino principal. Una serie de políticos no menos significados le siguieron haciendo de Checa una villa importante. Vicente García, canónigo de Sigüenza, fue Diputado en las Cortes del Trienio Liberal (1821). Lorenzo Arrazola García, apoyado por su tío José García Huarte (que era abogado en Sigüenza), estudió Leyes y fue uno de los más grandes jurisconsultos del siglo XI, además de político que hizo su carrera siempre a la vera de Narváez. Román Morencos Araúz, que a la sombra de Arrazola, fue muchas veces diputado provincial y dominó la política en la comarca en la segunda mitad del siglo XIX. Y, para terminar, la figura de Federico Bru y Mendiluce, boticario de Checa, republicano, ligado a la masonería, que representó al distrito de Molina en el Congreso de los Diputados en 1873 durante la I República.

 

Artículo "HISTORIA, ARQUITECTURA Y URBANISMO" publicada en el número 7 de Aguaspeña,
revista de la Asociación Cultural "San Bartolomé" de Checa.

 

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